Datos personales

Mi nombre es Pablo Adrián Rodríguez, nacido en Trenel, un pequeño pueblo de La Pampa, Argentina, un 12 de marzo de 1973. De profesión (y vocación) periodista, desde 2001 vivo en España, y a la espera de poder trabajar de mi profesión este modesto espacio no es más que un vehículo para que los amigos, familiares y quienes me conocen, puedan encontrar en mis letras mi pensamiento, mi sentir...mi ser.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La palidez del 15-M

El 15-M sufre de palidez pero no está enfermo. Es apenas un problema de pigmentación de su piel, que no ha logrado subir de color en sus siete meses de vida. La ausencia de personas migrantes en esta construcción colectiva es una de las cuentas pendientes del movimiento, ¿cómo hacerse más inclusivo?

No es fácil el desafío, ni siquiera se debe pensar que existe una única receta o que la solución se encontrará de la noche a la mañana. Es difícil romper con dinámicas sociales que tienden cuando no a discriminar, a ser meramente asistenciales con esa “otra” persona llegada de afuera, un sujeto social que aún se configura en el imaginario colectivo como uno de los enemigos (y culpables) en este contexto de crisis. Guerra de pobres contra pobres, vieja estrategia del sistema.

Analizando esta evidente disociación, no se puede olvidar que el proceso migratorio hacia España es relativamente nuevo. Un país históricamente expulsor de personas, en las últimas dos décadas ha visto invertida esa tendencia, y esto representa, ante todo, que la constitución migrante como sujeto político recién se está viendo aparecer en una segunda generación, en esa masa adolescente llegada desde temprana edad o nacida aquí pero que preserva una fuerte identidad con el país de origen de sus progenitores y que, por ejemplo, se ve asomar en los reclamos por la educación pública.

Tampoco se debe soslayar que hasta “ayer” nomás las personas migrantes en el Estado español tenían prohibido por Ley el derecho a manifestarse, voto, a reclamar, sindicalizarse e incluso asociarse. Una serie de vulneraciones aderezadas por la creciente persecución policial en las calles, con un fin último de infundir el miedo. Instalarlo, meterlo en la piel de esas personas que han llegado aquí y se les ha dicho durante todo este tiempo que podían estar porque se les necesitaba para esos trabajos que las personas nativas no querían hacer, pero que eso no les daba mayores derechos. Y ojo con portarse mal, que teníamos la autoridades de echarles “a su puto país”.

La herramienta del miedo, que en este caso se ejecuta también con medidas como la denegación de documentación por el mero hecho de tener “informes gubernativos desfavorables”, que no antecedentes penales. Es decir que una simple acusación (muchas veces infundada) vale para medirles con la vara de la culpabilidad.

Incluso el movimiento asociativo migrante no se ha caracterizado por promover una base crítica. La realidad, salvo excepciones, es que muchas asociaciones legitiman el modelo imperante. Es lo que suelen tener las subvenciones públicas, un sistema muy bien fraguado para conseguir un tejido asociativo generalmente asistencial, donde primen más los cargos a ocupar que la real participación de las bases.

Difícil, entonces, reclamar a las personas migrantes que se sientan parte de las demandas contra un sistema que amparado en la desidia colectiva les ha mantenido excluidas y ha cargado contras ellas parte importante de las culpas. ¿Si los Derechos no les corresponden porque se los negamos, por qué van a sentir como propia la obligación de defenderlos?

Tampoco el 15M ha logrado quitarse de encima los lastres de una sociedad que encuentra en la migración la excusa para sus frustraciones. La idea de que vienen a quitarnos el trabajo, que por ellas no hay plazas para los chicos en las escuelas y un rosario de mitos urbanos muy bien montados, hacen mella en un entramado social que solo tendrá éxito si se hace más inclusivo.

En este contexto parece válido como camino de encuentro la lucha contra los desahucios, una posibilidad que cobra interés en la construcción de esa pelea conjunta, codo a codo, a través del surgimiento de espacios mixtos de reflexión, en que todas las personas, migrantes y nativas, puedan reconocerse como sujetos capaces de trabajar frente a un enemigo común.

Aunque paradójico, muchos hacen frente a los desahucios independientemente de la procedencia de la familia afectada, pero –lamentablemente- no se plantan con la misma convicción ante una redada racista, pese a que se siguen dando pequeñas (pero no por ello menos importantes) episodios de resistencia ciudadana contra las mismas.

No se trata de ser pesimistas, se ha avanzado y mucho. De aquellas primeras noches de Mayo, cuando se pregonaba “no comprar a las mafias que vendían cerveza” o se hablaba de “la mafia del top manta”, se ha recorrido camino y nos hemos encontrado en puntos de lucha que bien vale la pena destacar y acentuar: como la denuncia de las redadas y los desahucios. Hoy, hablar de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o de las propias redadas policiales, es sembrar en un terreno abonado de mayor conciencia social, y eso es un mérito del 15-M

Habrá que asimilar, entonces, que los Derechos son de todas las personas, o quienes deciden seguirán ampliando la brecha de exclusión. Muchos migrantes desde hace un tiempo no pueden acceder a la cobertura sanitaria, pero a esta sociedad no le importó. Ahora es el turno de los parados de larga duración. El 15M debe ampliarse a todos los sectores, sino nadie puede predecir dónde frenará la tijera de los recortes.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Ser de "ayá"

Hoy siento orgullo de esas orillas del Río de la Plata, de esos mates hermanados en el grito de Justicia, de ese tango que nos hace nostálgicos y esa memoria de pueblos que nos une.

El "Zorzal" y el "Varón" estarán brindando y dando rienda suelta a sus gargantas privilegiadas entre violas afinadas de tango y milongas.

Seguro Don Mario Benedetti se juegue un truco conWalsh y Haroldo Conti, acompañados de querido Alfredo Zitarroza. La copa no puede faltar y en el brindis volverán a mojar las bocas de aquellas almas luchadoras convertidas en vino.

Montevideo no es tan gris esta mañana y los tambores de la llamada parecen asomar de los café... sobre sus mesas, "ElPaís" nos cuenta que hemos dado un pasito más hacia la Justicia.

El eco de las risa sobrevuela el ocre de esas aguas que se tragaron a tantos, y se hace primavera en las calles de Buenos Aires. 9 de Julio, Parque Lezama, Avenida de Mayo, trino de jilgueros llevan en el aire la dignidad del pañuelo de las Madres y Abuelas.

Y ac´, en un rinconcito de Madrid, alejados de nuestra amada tierra, nuestros corazones hoy dicen con más orgullo que nunca, que somos de "ayá".

viernes, 30 de septiembre de 2011

Paredes

Desde tiempos inmemoriales las paredes han hablado tanto como los hombres y las mujeres que habitan el planeta. Las pinturas rupestres, por caso, son el legado de las primeras personas que anduvieron este mundo…figuras humanas, animales, fuegos y lunas… sueños.

Las ruinas del antiguo egipcio maravillan hasta hoy por sus complejos jeroglíficos revistiendo las paredes de sus palacios. Otras civilizaciones hicieron de sus murallas auténticos libros de piedra y roca.

En los muros de la Palestina ocupada, el pequeño Handala es testigo mudo que grita desde su mirada inocente contra la opresión de su pueblo.

Los presos políticos han escrito en las paredes de las cárceles todo aquello que las dictaduras les impedían decir. Y en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, en Madrid, alguien tajó en la oscuridad de un rincón de la escayola el teléfono de las organizaciones que se encargan de denunciar el encierro inhumano que sufren.

“Colabore con la policía, péguese solo”, se leía en las paredes de Argentina durante la dictadura. Y alguna vez el genial “Negro” Fontanarrosa soñó con empezar un cuento con aquel “el que lee esto es un puto”, que robó de la caligrafía torpe del baño de un bar.

Una amiga, Raquel Rodríguez, ha decidido llenar las paredes de su habitación de manos amigas que den forma a un árbol. Raíces de sentimientos que llenan su vida, ramas de abrazos férreos, brisas de amistad, hojas de vida… frutos de amor.

Sabia Raquel, no olvida pese a las ausencias que machacan el alma, que podrá haber inviernos, podrá el frío y las tempestades llevarse esas cosas simples de la amistad… pero siempre, siempre, las flores del árbol regresarán a acompañarle en primavera.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cortázar

Palestina reclama su Derecho a existir. Su presidente, Mahmud Abbas, reclama en el seno de las Naciones Unidas que "la hora del pueblo palestino ha llegado".

"El tiempo para una primavera palestina ha empezado… tras 63 años de sufrir, llega la hora de decir basta, basta, basta", exclamó el mandatario y como en un acto electoral las palmas estallaron rojas de ovación.

Luego vinieron las palabras del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, apenas acompañas del aplauso de su delegación, la de Estados Unidos y algun otro país de la corte de obsecuentes al mandato imperial.

Una amplía mayoría de países apoya el sueño y la causa del pueblo más oprimido del mundo actual, pero eso, apenas simboliza el fracaso de un mundo donde el poder del imperio sigue mandando. Ya nos avisó Cortázar aquello de que siempre hay alguien “que nació haciendo discurso para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos”.

martes, 2 de agosto de 2011

Homenaje

Casualidades del destino, 38 años he tardado en poder llevar el apellido de mi madre, justo el mismo día en que fallecía Florentina Gómez Miranda, la mujer que en Argentina luchó como nadie durante su casi siglo de vida, por la igualdad de género.

No es fácil explicar lo que se siente, la satisfacción del cumplir un viejo anhelo, la alegría de sentir que se hace Justicia con mi historia personal y con la de mi mamá y mi familia materna, a quien le debo todo lo que soy, con lo bueno y con lo malo de mi ser.

Me pregunto cuándo fue que normalizamos eso de que los hijos e hijas solo pueden llevar el apellido de su padre, acaso la madre no ha sido quien lo ha gestado, quien ha dado a luz, quien en esos roles tan definidos en las sociedades machistas como las nuestras, le ha educado y acompañado en su crecimiento y cuidados.

¿Cómo no comprender esa necesidad en casos como el mío, donde la única referencia filial ha sido la madre, y sin embargo he llevado toda la vida el apellido de mi padre? A estas alturas no me creo autorizado ni siquiera a juzgar comportamientos ajenos respecto a mi vida. Solo pido respeto a una decisión íntima, personal, sentida y por ello mismo meditada en el transcurso de los años.

Es un homenaje a mi madre, pero también a mi abuela y a mi abuelo maternos, que me dieron todo cuando mucho faltaba, que dejaron sueños personales por ver cumplir los míos. Llueven los recuerdos en el desandar de las letras. También un homenaje a esos tíos que siempre acompañaron y apoyaron.

Pero sobre todas las cosas es mi propio homenaje, quizá egoísta, seguramente egoísta y personal, tanto como necesario. Ahora llevo dos apellidos, como debo ser y en el orden que siempre lo sentí, ahora llevo en mi DNI que soy hijo de quienes soy. Ahora estamos a mano mi identidad y mi historia personal.

Diez años, una nacionalidad, diez razones.

1.- Por mi madre y mi abuela, que hace diez años entendieron que también se podía viajar por sueños y no solo escapando a una situación económica. Y que jamás pese al dolor de la distancia, dejaron caer un “vuelve”, la palabra que uno jamás quiere escuchar cuando las malas lo machacan.

2.- Por esa hermosa gente que quedó allá a lo lejos, que me abrazó en la despedida y me apretujó en cada regreso y me dijo (y me demostró) a cada paso, que aquellas puertas seguían abiertas.

3.- Por Dieguito Romero, el primero que confió en mí para trabajar, que me respaldó tras un primer mes de angustias, necesidades y hambre (perdí 8 kilos). Que pagó mi primer sueldo en España, que me dio un trabajo cuando todas las puertas se cerraban y el “cuando tenga papeles regrese” era un puñal que hundía la moral.

4.- Por la familia asturiana con la que pienso seguir debatiendo temas como el de inmigración con la misma vehemencia que hasta ahora, esa hermosa gente de Cangas del Narcea que me arropa en cada Navidad.

5.- Por las amistades de la Casa Argentina que empezaron a marcarme el camino del trabajo colectivo en España, hombres y mujeres que me enseñaron desde su aprendizaje en base a exilios, hombres y mujeres con los que compartí aprendiendo a desandar el camino de las nuevas migraciones.

6.- Por las amistades de acá, las que me sostienen en el día a día, las que contienen y abrazan, las que dan la cara y el corazón… Y el grito si es necesario para enderezar los rumbos.

7.- Por las compañeras de la militancia de hoy, que me abrieron el corazón y la cabeza hacia luchas colectivas, que me enseñan a mirar sin prejuicios, a construir desde abajo, que han significado (y significan) el orgullo de formar parte de redes sociales que sueñan, creen y conquistan territorios devastados por la (in)humanidad.

8.- Porque sentía que la lucha no era completa sin este Derecho a ser ciudadano, porque cansa y desgasta lo inimaginable el vivir una década peleando por un papel (cuando no se tiene) y por preservarlo (cuando ya se ha obtenido). Atento a los meses cotizados, a renovar el empadronamiento, a sentir un límite permanente en la lucha, el que establece que una protesta de más podía significar a veces, perderlo todo.

9.- Por quienes confiaron y confían en mí, porque uno es así y le duele defraudar(se) y en este camino arduo muchas veces sentí que no podía renunciar a mitad de la montaña, porque esas amistades estuvieron dispuestas a empujarme a la meta y sin ellas nada de todo lo hermoso vivido (y por vivir) hubiera sido posible.

10.- Por el placer de que cuando esas pocas personas que alguna vez me dijeron “vete a tu puto país” lo quieran expresar de nuevo, con una enorme satisfacción pueda responderles “ya estoy en mi puto país y pienso seguir peleando para cambiar las leyes que me parecen injustas”.

martes, 26 de julio de 2011

Soplos de vida

La besa, la abraza, se aferra aprovechando esos 20 segundos que hace eternos para guardar los latidos de su niña en el corazón. Ella le mira y sonríe, no sabe que quizá un día venga con su mamá y papá ya no esté.

Luego se cierra el cristal y mientras esa madre conversa con su marido por teléfono, ella juega a hacerle monadas y a reir las muecas de su padre. Apoya sus manitas en el cristal, lo ensucia, lo llena de baba y amor, se regocija de verle desde sus apenas 8 meses de vida. Quizá ni sepa quién es ese hombre, pero le quiere.

Él resiste la tentación de llorar, apresa las lágrimas en la celda de sus párpados…y sonríe, sonríe a esa bebita que soñó acunar y hoy no puede. Lleva apenas 10 días detenido, culpado de no tener un papel.

Y aunque todos allí adentro dicen “si me van a expulsar que lo hagan ya”, el quiere perpetuarse en su condena… sabe que costará respirar más a la distancia de los mares y los días no tendrán luz sin ese beso diario que es un soplo de vida entre tanta injusticia.